19 enero 2011

HOTEL RWANDA (2004). Terry George.

A unas horas de la firma de un convenio de paz entre hutus y tutsis respaldado por la ONU en el Hotel Des Mille Collines en Kigali, Ruanda, pequeños acontecimientos empiezan a perturbar la cotidianeidad del país. Soldados hutus instigan por radio a erradicar la invasión asesina de los tutsis.

Paul Rusesabagina es hutu y director circunstancial del hotel, propiedad de las aerolíneas belgas Sabena. Respetado por su generosidad, su carisma y los contactos que tiene, se ve involucrado en el transcurso de los acontecimientos cuando la amenaza se cierne sobre su propia familia -su mujer es tutsi- y vecinos. Logra sortear los primeros obstáculos mediante el soborno, con la esperanza de que las fuerzas internacionales llegarán en cualquier momento y evitarán la guerra civil. Sin embargo, la situación se recrudece por momentos.

Tras el asesinato del presidente ruandés, comienzan las matanzas indiscriminadas de tutsis a manos de soldados y ciudadanos hutus. Paul logra proteger a los suyos en el hotel, al que empiezan a llegar miles de personas pidiendo auxilio.


Con más de cincuenta películas a sus espaldas, el afroamericano actor de Missouri, Don Cheadle, da vida a un héroe tan sencillo como conmovedor, ofreciendo probablemente la mejor interpretación de su carrera. Su personaje es un testimonio de la bondad que todo hombre desea para su vida. El film apunta la religiosidad del protagonista, subraya el cariño que tiene a su familia, y revela su amor al trabajo bien hecho y su inquebrantable solidaridad con todos. El espectador sale del cine muy interpelado por la barbarie que ha visto, la desesperación de los periodistas, el horror de unos medios propagandísticos al servicio del odio, el llanto de los niños impotentes y, sobre todo, por la grandeza de los cooperantes, misioneros y personas como Paul Rusesabagina. Se echa de menos que el film no ahonde demasiado en las razones del protagonista, ya que el Rusesabagina real ha afirmado que estuvo siempre sostenido por su fe. Premio Alfa y Omega 2005.

Gracias a Dios, es una constante en la historia humana que en los momentos más terribles surgen también increíbles actos de heroísmo. Y eso da esperanza. Esta película habla de que los grandes males dan lugar a grandes bienes, y lo hace con una historia real, terrible e intensa, sucedida recientemente en África durante el genocidio de Ruanda. La película evita caer en exhibicionismos macabros; eso sí, la brillante y sobrecogedora escena de la carretera del río vale por sí sola para quitarle a uno el sueño durante una semana. Decine21.

Fuentes: Wikipedia, Alfa y Omega y Decine21.

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