24 enero 2011

LA ÚLTIMA CIMA


Pablo, sacerdote, decano de la Facultad de Teología San Dámaso de Madrid, sabía que iba a morir joven y deseaba hacerlo en la montaña. Entregó su vida a Dios... y Dios aceptó la oferta. Ahora dicen que está vivo.

Tras predicar unos ejercicios espirituales a las monjas cistercienses del convento de Tulebras, decidió subir al Moncayo antes de regresar a Madrid. En la subida lo acompañó Sara, montañera y cirujana de 37 años, profesora en la Universidad Francisco de Vitoria de Madrid. Tras alcanzar la cima, un fatal accidente acabó con sus vidas.

Pablo era conocido y querido por un número incalculable de personas, que han dejado constancia de ello después de su muerte.

"La última cima" muestra la huella profunda que puede dejar un buen sacerdote, en las personas con las que se cruza. Y provoca en el espectador un pregunta comprometedora: ¿también yo podría vivir así?

Este valioso documental está dirigido por Juan Manuel Cotelo, que ya demostró su buen hacer cinematográfico con El sudor de los ruiseñores. Una entrañable película sobre las dificultades de integración de un inmigrante rumano en Madrid y de la solidaridad que encuentra en un simpático y marginal personaje.


Según palabras del propio director, La última cima, surgió casi si por casualidad. Providencialmente había tomado imágenes de una conferencia de Pablo unos días antes del accidente y, posteriormente, fue testigo de las numerosas muestras de cariño y de dolor, que no desesperanza, ante la partida de un hombre excepcional. Este fue el detonante, y la cinta recientemente estrenada con un éxito sin precedentes en una obra de estas características, el resultado. Resultado de una gran brillanez cinematográfica, pero cuya extraordinaria acogida se debe, en palabras del propio Cotelo, a la calidad humana y sobrenatural de un hombre de Dios. Un hombre que por tener la cabeza en el cielo, tenía los pies bien asentados en la tierra.

Además, como dice Juan Orellana, aunque la película trata sobre la vida de Pablo Domínguez, es oportuna, clarificadora, y contribuye a restaurar no sólo la verdad de lo que es un cura católico, sino el sentido común a la hora de mirar con serenidad a la Iglesia Católica. 


Pocas veces hay ocasión de contemplar en la gran pantalla una historia donde la muerte es vida y, la vida, profunda y fecunda alegría. Pablo, al fin, alcanzó la gran Cima. Esa Cima que sólo se alcanza plantando cara a lo cotidiano con fe, esperanza y amor.

Cine emocionante y provocador. Ágil y con sentido del humor, hipnotiza al espectador con su profunda humanidad y despierta en él una mirada nueva.

ENTREVISTA CON EL DIRECTOR
Escuchar una interesante entrevista realizada a Juan Manual Cotelo por Carlos Herrera.

Más información en: CinemaNet y Decine21.

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