04 enero 2011

Los viajes de Sullivan (1941). Preston Sturges. Comedia. Jóvenes.

No soy de los que piensan que cualquier tiempo pasado fue mejor. Por el contrario, estoy convencido de que para nosotros el aquí y ahora es una oportunidad apasionante. Sin embargo, como aficionado al cine, creo que no viene mal volver a ver, de vez en cuando, alguno de los tesoros que la industria cinematográfica nos ha proporcionado a lo largo de sus cien años de existencia. Muchas buenas películas actuales, y sus realizadores, son deudores de los grandes maestros que fijaron los cánones del cine con mayúsculas.

Hoy quiero recordar el último clásico que he disfrutado: Los viajes de Sullivan. Se trata de una comedia clásica, rodada en 1941 y dirgida por Preston Sturges. Aunque participa de las cualidades propias de la comedia romántica de la edad de oro de Hollywood, la última media hora da un giro sorprendente y se transforma en un drama con gran carga social. Pero ahora me gustaría llamar la atención sobre el que creo es el tema principal de la película: la reivindicación del cine como entretenimiento; como medio de hacer felices a los demás. Y es que no podemos olvidar que el cine, además de su enorme potencíal educativo, es un poderoso entretenimiento. Y para que pueda desplegar todo su potencial es necesario que descanse sobre una buena historia; entretenida y bien contada. Por eso recomiendo Los viajes de Sullivan, como recordatorio de que una película para ser redonda debe estar bien hecha, entretener, interesar y hacer pensar. Uff! me parece que me ha salido un discurso sin proponérmelo. Espero que los lectores sepan disculparme.

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