08 febrero 2011

LAS LLAVES DE CASA (2004). Gianni Amelio. DRAMA.

Le Chavi di casa

Víctima de un parto traumático Paolo tiene una minusvalía física y mental, y debe viajar a un hospital especial en Berlín para seguir un tratamiento. Gianni, su padre, decide acompañarlo con la esperanza de conocer al hijo que abandonó al nacer hace quince años. Allí se topa con Nicole, una mujer de carácter que ha dedicado su vida por completo al cuidado de su hija, también discapacitada. A través de sus conversaciones, Nicole ayuda a Gianni a tomar conciencia de lo que ha sido su vida hasta el momento y a superar la culpa de haber abandonado a Paolo. Así dará comienzo un relación paterno-filial profundamente enriquecedora para ambos, encontrando felicidad donde aparentemente sólo debería haber dolor y frustración.

Gianni Amelio realiza una adaptación muy personal y hermosa de la novela Nacido dos veces de Giuseppe Pontiggia.

Aunque la película es de ritmo premioso y su puesta en escena se nos antoja algo fría, hay que alabar el esfuerzo del director por acercarnos con honestidad al drama del dolor y la deficiencia física y mental. Lejos de lo políticamente correcto, muestra la grandeza y dignidad de la persona deficiente, el valor del sufrimiento por amor y la riqueza de la relación paterno-fililial. No oculta el sufrimiento que provoca en la familia, ni carga las tintas en la cobardía del padre que no acepta la enfermedad del hijo y prefiere huir. Humanamente hablando, resulta comprensible rebelarse cuando las cosas no salen como uno había previsto. Sin embargo, en Las llaves de casa queda claro que escapar, no querer ver ni afrontar lo que desagrada, paradójicamente, no hace más feliz a Gianni. En la vida, de ordinario, la contradicción es moneda corriente y cuando no está presente permanece agazapada, dispuesta a salir inoportunamente. Por eso, precisamente, todo proceso de maduración personal debe incluir esta asignatura y conviene aprobarla con nota, so pena de vivir en una permanente ansiedad, angustia y descontento.

Y de Paolo, ¿qué podemos decir? Pues que, a pesar de sus problemas de salud, es un ser humano en plenitud. Su persona muestra, a las claras, que nada se puede comparar a una vida humana, a su insondable riqueza y dignidad. Aunque sus condiciones personales requieren de un especial cuidado, no sólo recibe, también da amor y consuelo, erigiéndose en piedra de toque de la calidad humana de quienes le rodean. Sus limitaciones son ocasión de que los demás puedan mostrar lo mejor de sí mismos, sean generosos y al volcarse en su persona puedan gozar de ese pedacito de cielo en la tierra, que tanto se resiste cuando se busca directamente.

El personaje de Nicole muestra la importancia de una vida dedicada en exclusiva al cuidado del enfermo y de aceptar las propias responsabilidades. Juega un papel fundamental en la metamorfosis de Gianni gracias a su compromiso con la verdad. En sus conversaciones podría haber optado por una actitud cómoda. Para qué complicarse diciendo las verdades del barquero. Por el contrario, con delicadeza dice lo que piensa y el fruto llega. Era el empujón que necesitaba este padre inmaduro y cobarde para afrontar sus responsabilidades.

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