11 marzo 2011

LONDON RIVER (2009). Rachid Bouchareb. Drama. Jóvenes.

El 7 de julio de 2005 una serie de bombas -detonadas por terroristas islámicos- explotaron en el metro de Londres. Más de 700 personas resultaron gravemente heridas, 56 murieron; las autoridades británicas descubrieron, más tarde, una grabación en la que uno de los jihadistas declaraba la guerra contra el Reino Unido. London River (Rachid Bouchareb) pone rostro humano a la tragedia, mediante  el relato -ficticio- de las peripecias vitales de dos  personas cuyas circunstancias se vieron gravemente afectadas por el atentado. Ousmane (Sotigui Kouyate) es un musulmán que vive en Francia, la señora Sommers (la nominada al Oscar Brenda Blethyn), una viuda -su esposo murió en la guerra de Las Malvinas- cristiana que vive en una isla del canal de la Mancha. Aunque son desconocidos y tienen diferentes formaciones culturales y religiosas, se verán unidos en Londres por una tragedia compartida: ambos han perdido el contacto con sus hijos desde el día de los ataques -la señora Sommers con su hija Jane y Ousmane con su hijo Alí-. Juntos rastrearán la ciudad en busca de sus seres queridos, unidos por la esperanza de encontrarlos con vida.

Ejemplo de cine sencillo y auténtico. Muestra palpable de cómo una película pequeña puede ir directa al corazón e interesar al espectador sin necesidad de trucos ni artificios. Sin 3D ni alardes pirotécnicos. El tema es actual -el terrorismo y sus consecuencias, las relaciones padres hijos, el contraste entre la vida sencilla del campo y la vorágine urbana, el miedo a lo desconocido personalizado en el inmigrante, los prejuicios... y un largo etcétera-.

Los dos protagonistas de nuestra historia son personas entrañables, cada una con su temperamento y su forma de ver el mundo, pero con un potente lazo de unión: la búsqueda dramática de sus hijos, que podrían estar entre las víctimas de los atentados de Londres en el verano de 2007. Ambos sufren, además, las consecuencias de la incomunicación con sus vástagos. Él porque se ha desentendido durante años, ella, porque creía conocerla y descubre que no sabe nada de la chica. Como vemos, temas de candente actualidad. 

London River es una llamada a la tolerancia y a la apertura; a la solidaridad, a la sinceridad, a no descuidar la comunicación, especialmente con los más cercanos, con la familia. ¿Qué clase de relación había entre madre e hija como para que la joven la mantuviera totalmente ignorante de su vida y proyectos? Seguramente la culpa iría por barrios; cada cual tendría su cuota de responsabilidad.

Por otra parte, aunque los hechos que se narran son bastante dramáticos hay un clima de contención en su  exposición muy de agradecer, lo que permite disfrutarla con sosiego hasta su desenlace; en el que por cierto hay una bonita reivindicación de la gratitud.

Destacar también la evolución de Brenda, que pasa de una actitud distante, e incluso injusta, a reconocer en Ousmane a un ser humano digno de respeto y consideración; así como la humildad y serenidad de las que da muestras éste a lo largo de todo el  film. Y por último, llamar la atención sobre una escena  cargada de significado: Ousmane -musulmán practicante- rezando ante el Altar en una capilla...

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