08 abril 2011

PENA DE MUERTE (1995). Tim Robbins. Drama. Jóvenes. ****.

Su poderosa puesta en escena, sus soberbias interpretaciones y, sobre todo, su riqueza antropológica y equilibrada crítica a la pena capital, la convierten en una de las películas más redondas de los últimos años. Es sorprendente que, estando nominada a tres de los Oscar principales -director, actor y actriz- no optara a la estatuilla a la mejor película.

En Pena de muerte, Tim Robbins confirma las buenas maneras que ya mostró en Ciudadano Bob Roberts, su debut tras la cámara. La solidez de su propio guión le facilita una puesta en escena de gran vigor visual y una férrea dirección de actores de alto voltaje dramático en las que hilvana con asombrosa precisión cada uno de los matices de la trama. La actriz norteamericana Susan Sarandon ofrece todo un recital interpretativo -consiguió el Oscar- en su matizada e intensa caracterización de Helen Prejean, la monja católica autora del libro en que se basa la película.

A través de su honesta y equilibrada reflexión sobre la pena capital, la película de Tim Robbins afronta algunas de las grandes preguntas del hombre actual y de todos los tiempos: el sentido redentor del amor, el valor de la oración y el sacrificio, la necesidad del arrepentimiento y del perdón... Y, sobre todo, redescubre la auténtica razón de ser de la dignidad del hombre, aun del aparentemente más despreciable: su condición de hijo de Dios. Alfa y Omega.


La película se basa en hechos reales y como en otros filmes que tratan la pena de muerte, la pregunta es inevitable: ¿se puede perdonar a un asesino? ¿Debe el Estado aniquilar la vida humana? Pero no sólo aborda estos temas, también trata de la venganza, el perdón, el castigo, el miedo, la religión y la actitud ante la muerte. Cine para Educar (Belaqva).

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