03 junio 2011

LA BUENA TIERRA (1937). Sidney Franklin. Drama. Jóvenes. ***. DVD


La buena tierra está basada en una novela con la que Pearl S. Buck obtuvo el Premio Pulitzer. La trama transcurre en China, en la época previa a la instauración del comunismo, y nos cuenta la historia de una familia campesina en aquéllos convulsos años.

Primero vino el matrimonio, una unión concertada entre el agricultor Wang Lung y la esclava de cocina O-Lan. Después, tras recorrer el camino de la pobreza y la riqueza, la familia y la traición, la guerra y la pestilencia, llegó el amor. Partiendo de la novela de Pearl S. Buck, La Buena Tierra mezcla la historia de Wang y O-Lan con toda una sucesión de rebeliones en China.

Personajes

Wuang Lu es el protagonista principal y se nos presenta como un joven alegre y trabajador. Es sociable, disfruta de la amistad y se muestra sencillo y humilde. Su personalidad es atractiva, nada que ver con la pusilanimidad, y su sonrisa contagiosa. Es respetuoso con las tradiciones de sus mayores, hasta el punto de tomar por esposa a O-Lan sin siquiera haberla visto antes. Con la ayuda de su mujer, su esfuerzo personal y su austeridad, consigue prosperar. Cuando una terrible sequía esquilma los campos, soporta el hambre sin derrumbarse y no se resigna a no hacer nada; emigra al sur con toda la familia y busca honradamente trabajo sin descanso. Sin embargo, tras haber superado la crisis por un golpe de fortuna que lo convierte en un hombre rico, se vuelve holgazán, presuntuoso, soberbio y desprecia a todo el mundo, incluida su mujer a la que tanto debe. Cegado por el deseo y la vanidad, toma una segunda esposa mucho más joven que él y adopta un estilo licencioso e indolente. Pero cuando una plaga de langosta amenaza la cosecha reacciona de forma positiva y asume el liderazgo de los campesinos para defender la tierra. Reconoce los errores cometidos y se reconcilia con todos, especialmente con O-Lan.

O-Lan es una gran mujer, sencilla y humilde. Gracias a su fortaleza consigue resistir en situaciones extremas y ser el sólido fundamento de la familia. Es muy discreta, volcada siempre en las necesidades de los demás sin llamar la atención. Lo suyo es servir y ocultarse. Ocupa el último rincón de la casa y pide muy poco para sí misma. En definitiva, vive la virtud de la generosidad hasta sus últimas consecuencias. Su vida entera ha estado en función de los demás y no guarda ningún tipo de agravios. Cuando Wuang Lu se muestra arrepentido reacciona con alegría y perdona de todo corazón. En una palabra, es una persona que sabe querer.

En el lado opuesto tenemos al que quizás sea el personaje más desagradable de la película, el tío de Wuang Lu. La laboriosidad brilla por su ausencia en este hombre, preocupado toda su vida en vivir a costa de los demás. Su egoísmo le lleva a maltratar a su mujer y, con tal de sacar provecho, es capaz de engañar a su propio sobrino y de empujarlo a comportamientos indignos si con ello puede obtener alguna ganancia. El colmo de su desfachatez lo vemos cuando mientras todo el pueblo lucha desesperadamente contra la plaga, él se quita de en medio y luego pretende apuntarse el éxito de la empresa.


De interés

La buena tierra tiene varios puntos de total actualidad. En una sociedad como la nuestra, en la que el hedonismo campa a sus anchas, resulta aleccionador contemplar a unas personas que viven austeramente y luchan con gran esfuerzo para, en muchos casos, simplemente subsistir. También es ejemplar la reacción de la comunidad ante la plaga de langosta. Ante una situación difícil caben dos posturas: la de los derrotistas que ante la magnitud del desafío ni siquiera intentan hacerle frente, y la de las personas que luchan con todos los medios a su alcance para remediar la situación.

Por último, mencionar que La buena tierra refleja muy bien los beneficios del trabajo sobre la persona y, en sentido contrario, la situación a la que puede conducir la ociosidad. También me ha parecido interesante como retrato de una época y un país.

Laboriosidad

O-Lan, esposa de Wang Lung es, quizás, el personaje de La buena tierra que mejor encarna de modo práctico la laboriosidad. Veamos por qué. De origen pobre, sus padres la vendieron como esclava siendo niña, desde muy pequeña se formó en la cultura del trabajo callado y silencioso, sin quejas ni resentimientos. Gracias a lo cual, una vez casada, supo afrontar las tareas cotidianas del hogar y del campo –su marido era agricultor- sin rechistar, en todo tipo de circunstancias, sin un mal modo, sin pensar en sí misma, con naturalidad y sencillez, aceptando los encargos con diligencia. Siempre tuvo claro que el trabajo era la base imprescindible para procurar el sustento y mejorar las condiciones de vida de toda la familia.

En esta mujer se manifiesta ejemplarmente la diligencia, punto medio entre la pereza y el activismo. La actitud perezosa no tiene cabida en la vida de O-Lan, el trabajo no la entristece, pero tampoco cae en el activismo, pues nuca olvida la finalidad servicial del trabajo ni se refugia en él para eludir otros deberes. Siempre está dispuesta a colaborar y contribuir con su propio esfuerzo en favor de los demás. En la película hay varios momentos en que estando casi sin fuerzas –por ejemplo a punto de dar a luz-, es requerida su ayuda y se presta a ello sin la más mínima queja. En O-lan resulta palpable cómo el trabajo dignifica al hombre y le proporciona un atractivo equilibrio y armonía.

La película obtuvo cinco nominaciones a los Oscar, logrando dos: Mejor actriz (Luise Rainer) y Fotografía (Karl Freund).

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