27 enero 2012

EL HAVRE (2011). Aki Kaurismäki. Drama. Jóvenes. Estreno. ****.

Películas sobre el drama de la inmigración en Europa hay muchas pero como ésta, nin­guna. ¿Y por qué? Porque su director es Aki Kaurismäki y el cineasta finlandés no se parece a nadie más que a sí mismo. Le gusta hacer ci­ne, contar historias con imágenes, y lo hace de una determinada manera que es la única que conoce. En este caso es la histo­ria de un hombre, Marcel Marx, que lleva una existencia tranquila en el pueblecito fran­cés de El Havre, entre su bar, su trabajo de limpiabotas y su esposa Arletty, hasta que se cruza en su camino un menor llegado de África que escapa de la policía y busca refugio. Fila Siete.

Se trata de una deliciosa tragicomedia neorrealista, a lo Frank Capra, en la que el cineasta finlandés vuelve a mostrar sin complejos su decidido vitalismo, delimitado por su confianza en el cariño matrimonial, la solidaridad comunitaria y la providencia misericordiosa de Dios. Y, entre estas sugerentes coordenadas —todas ellas, concreciones del amor—, desarrolla sus conmovedoras reflexiones sobre la inmigración y la necesidad de instaurar socialmente una cultura de la caridad y la acogida. Kaurismäki expone todo eso con su habitual estilo minimalista, sobrio pero lleno de colorido, entre naturalista y naïf J.J. Martín (Cope).
Tenemos sobre todo una historia muy humana, de magníficos y tiernos personajes, que viven al día pero saben desvivirse por amor por los que tienen alrededor. Conmueve el amor de Arletty a su esposo, con qué naturalidad se refiere el director a la fe de los personajes. La generosidad de Marcel para dedicar sus mejores esfuerzos a su inesperado invitado. El empeño de éste por ayudar. Las pequeñas ayudas de unos y otros, algunas inesperadas y que conmueven. Hay momentos ciertamente emocionantes, pero el último tramo de la cinta, el desenlace, demuestra con creces lo gran director que Aki es. DeCine21.

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