08 junio 2012

SOUL SURFER (2011). Sean McNamara. Drama deportivo Jóvenes. ***

Bethany Hamilton nació para estar en el agua, eso le dijeron y eso creyó toda la vida. Hawaiana e hija de surferos, apenas levantaba un palmo cuando se subió por primera vez a una tabla de surf. A los 13 años se disponía a competir por el título nacional, pero antes de poder hacerlo un tiburón le arrebató un brazo. Estuvo a punto de morir, pero poco después volvía a cabalgar las olas a bordo de una tabla. La historia emocionó y conquistó al público. Sean McNamara dramatiza estos hechos. Una película de superación personal y deportiva, un género predilecto del cine norteamericano. Fila Siete. (5/10).

La película es narrativamente convencional, muy clásica, y funciona correctamente, sin abusos melodramáticos, y sin recreaciones “gore”, ni siquiera en el ataque del tiburón. Nos brinda unas magníficas escenas de surf dignas del National Geographic. La cinta recrea esta historia de fe y superación. Tiene un tono muy comercial, y es muy americana, sin embargo tiene un aire de autenticidad y frescura que la hace amable, creíble y entrañable. El retrato que hace de la familia es muy positivo, una familia unida en la fe, leal y respetuosa con la libertad de sus miembros. J. O. Pantalla Grande. (7/10)


Sean McNamara tenía todas las papeletas para rodar un film convencional y plano, pues recoge todos los clichés del género de superación personal y triunfo ante la adversidad. Sin embargo, ha logrado una de esas películas con cierto encanto, por diversos detalles como por ejemplo que describe una sana relación entre la familia Hamilton, quizás un tanto utópica, pero bastante creíble. Se trata también el valor de la fe de la protagonista como apoyo fundamental a la hora de enfrentarse a la desgracia y seguir adelante. Acierta McNamara al narrar con elegancia y contención la parte más escabrosa. DeCine21.

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